Recomendamos la lectura del artículo "La Caida de los Gigantes" de José Luis Atencia, publicado en El País el 28 de diciembre de 2010.
En Islandia hace siempre frío. En marzo, sus habitantes, poco más de 235.000, estaban doblemente helados. Por el Ártico y por la crisis económica. Los tres grandes bancos del país habían protagonizado un crecimiento imponente en los años de bonanza, y acumularon una deuda que llegó a superar 11 veces el Producto Interior Bruto (PIB) del país. La moneda se desplomó, el consumo se hundió y el PIB cayó seis puntos y medio. El Gobierno, presionado por el Fondo Monetario Internacional y sus vecinos nórdicos, que congelaron las ayudas, decidió acudir en rescate de la banca, que debía 3.700 millones de euros a entidades británicas y holandesas. El rechazo unánime de los islandeses obligó al presidente a convocar un referéndum para que los ciudadanos decidieran si ayudar o no a los bancos.

El sí suponía asumir una deuda de unos 40.000 euros por familia. El no equivalía a una crisis política sin precedentes, la congelación de las ayudas internacionales, una eventual crisis de la deuda y la paralización del ingreso en la UE. Tal y como preveían las encuestas, el 93% de los islandeses dijo no. El pasado día 8 de diciembre, este periódico publicaba un teletipo de la agencia de noticias Bloomberg fechado en Londres con este titular: "Islandia sale de la recesión tras dos años de caídas". Y en el texto se decía que "la decisión del Gobierno, obligado por los ciudadanos, de dejar caer a los bancos y proteger a los contribuyentes del coste de un rescate puede permitir a Islandia recuperarse más rápido que otros países agobiados por la deuda, como Irlanda, que recientemente ha solicitado un rescate a la UE".

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